Hola, sé que siempre andas
por aquí. Ha pasado el tiempo, y vuelves, sin motivo, casi por inercia. Quizás
se haya convertido en costumbre. ¿Será para saber si esas historias son
fantasías, o será para buscar respuestas? Las entradas de un viejo blog que se
dispersan como hojas de un diaria gastado. No puedo decir que todo sea mentira,
pero la fantasía se ha mezclado. No puedo negar que forma parte de mi
rutina, escribir en una maquina gastada. No quiero aburrirlo. Utilizar las
palabras como mi disfraz, adornar historias, contar viejas heridas. Me gusta
creer que un día será un libro, y si debiera ser bestseller sería nuestra
historia.
Si busca
respuestas, mi querido, debo indicarle que no encontrará ninguna. Porque el
futuro es incierto, y el destino confuso. ¿Qué estamos haciendo? Algo nos detiene,
algo nos une. Aquel hilo rojo que nunca se rompió, un vínculo que cambió, un
amor invencible, obstáculos que no nos detienen. No puedo explicarlo, es un
magnetismo, es un hechizo. Y si quiere verlo con más razón quizás sea una obsesión.
Alejar aquello que no tengo, atraer lo que no puedo, querer lo difícil,
encerrarme en un capricho eterno. Será que, en realidad, el tiempo no lo cura todo.
Quizás lo arruina, quizás lo arregla, o quizás seamos los mismos. Fui Cenicienta corriendo, dejando que
encuentres mi zapato. Fui quien no pudo alejarse, y no quiso olvidar. ¿Estamos gastando el tiempo? Estamos siendo
los protagonistas de una historia que no nos animamos a vivir, será que nos
debemos el final feliz.
Vuelvo a
extrañar, de una manera dolorosa, hasta las lágrimas. Vuelvo a soñar, a
imaginar y revivir recuerdos del pasado. Por momento siento que el tiempo se ha
detenido, que nada ha cambiado, me desespero por querer que volvamos a ser los
mismos. Entiendo que está confuso, que no tiene sentido, que perdió la lógica.
Y me empeño en entender que ya paso el tiempo, que el tren ha partido. No
quiero que nos apresuremos a tomar el primer atajo que encontremos. Confío que el
universo traerá las respuestas. Dejemos que
el mundo siga girando, mientras nuestros caminos continúan, no forcemos el
destino, que quizás, en una calle nos chocamos y volvemos a empezar, pero, en el
mismo tren.
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