Es tiempo de sanar

 Me llevó mucho tiempo entender que no eras vos. Me costaron lágrimas, noches sin dormir, golpes a la almohada, sesiones de terapia, ataques de panico. Hoy, a la distancia, pude entender que cada vez que te cruzaba, era el panico de revivir todos mis fracasos juntos. Cada vez que te cruzaba me recordabas todas mis frustraciones y miedos. Porque cuando estaba con vos, me sentia elegida, protegida y quizás hasta querida. Me sentía viva y linda. Me sentía en un sueño.

Cuando decidiste partir sin razón alguna, me arrancaste esa ilusión y me devolviste un bolso lleno de inseguridades viejas y alguna nueva. Y no pude volver a verte a los ojos. Mirarte es asumir todos mis errores, es volver a sentirme diminuta, fea y torpe. No me volveran a elegir, nunca. No me volvere a enamorar. No me volveran a besar. Porque si bien no fuiste el más compresible y no no lo fuiste, no puedo culparte eternamente por mis miedos.

Quizás es mi momento de sanar, de enterrar viejos

Rencores, de abrazar mis inseguridades y salir a pasear con mis miedos.


Quizás, quizás ninguno de nosotros logramos olvidar completamente. Poque puede pasar un día, dos meses o cinco años y al sentir ese perfume, al ver ese edificio, al escuchar esa canción nuestra mente nos lleva a su recuerdo. Tal vez no exista aquel resplandor porque la mente siempre recuerda. Tal vez solo seamos un collage de todas esas memorias que llevamos bajo nuestra piel. Aunque borremos las fotos, aunque eliminemos su contacto, algo siempre queda. 

Porque, aunque esperaba la despedida, quería una explicación, quería entender el porqué del desamor. Lo único que encontré siempre fueron excusas usadas, palabras pasadas de moda, cuentos viejos. Entendí que el “no quiero nada serio”, en realidad se traducía a “no quiero nada con vos”. Porque cuando te enamoras, te entregas, creas el tiempo e inventas un mundo paralelo. 

Pero lo mutuo es casi milagro en una sociedad con el individualismo tan alto. Entonces nuestro ego gastado se conforman con likes, y charlas vacías en un celular sin batería. Construir vínculos es una tarea imposible en este mundo de inteligencia artificial y redes sociales. Somos seres de estímulos constantes, de deseos pasajeros, de placer inmediato, de compras por delivery, de amores por match. 

Y el amor no correspondido te recuerda a todos los fracasos que amarras en tu haber.  Porque el fracaso está a cada paso, como una sombra que nos sigue. Y aunque siempre use la desconfianza como mi escudo, nunca me sirvió para calmar el dolor. Amar es un salto al vacío. 

Y hoy debo sanar de todos los casi, de todos los intentos fallidos, de los vinculos vacios, agradecerles y soltarlos. Porque estoy sanando para entender que todos merecemos ser amados y elegidos. Volver a creer en el amor, volver a confiar, deseando que esta vez el vuelo no termine y que mis alas no se lastimen. Aunque no sera lineal es el comienzo de sanar y entender que soy suficiente y unica. Dejo atras las mentiras, las excusas y me entrego al mañana.

Estoy segura que el amor siempre nos encuentra.

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