Fue tu culpa por enseñarme a amar de la forma más pura,
genuina y hermosa que existe. Fue tu culpa por no huir de esta historia. Fue mi
culpa por no entenderlo. Creí que enamorarse era fácil, cotidiano. Pero
resulta, que la magia no sucede a menudo. Me fui creyendo que el mundo era un
lugar tranquilo para transitar. Pero, solo fueron tropiezos, oleajes y golpes.
No pude aceptar, no quise migajas de cariño, sabiendo lo que se siente el
verdadero amor. Fue mi culpa creer que cualquier conexión era mágica. Distintos
errores, falsas conexiones. Y en cada estación deseaba volverte a ver. Porque
fueron más las veces que te soñé de las noches que pasaron. Y cada vez que el
mundo me agobiaba te pensaba. Si me enseñaste lo que es el amor, todo lo demás
me parecía puro cuento. Siempre fui ese globo rojo que se escapaba por las
nubes y vos quien trato de regresarme a tierra una y otra vez. Y cuando me fui,
vi el mundo lejano y oscuro. Deseaba volver, pero era tarde, cada vez estaba más
lejos. Y aunque hubiera un centenar de personas a mi alrededor, nadie tenía la
respuesta. Mirando la luna y escuchando aquella canción, deseando darte una
señal. Y me siento una imbécil, porque siempre quise racionalizar, analizarlo,
y en el amor el que piensa pierde.
No creas que me arrepiento o que busco decir perdón. Fue un
camino largo, sinuoso, pero si al final te vuelvo a ver, todo valdrá la pena.
No quiero cambiar el pasado, ni alterar el destino, pero agradezco porque ahora
sé lo que es el amor verdadero. Estuve de
viaje durante mucho tiempo ya, y solo deseo volver a casa. Necesito volver de
donde, quizás, nunca debí irme.
Comentarios
Publicar un comentario