Querido amigo,

                              Estoy cansada, creí que a esta altura ya tendría respuestas. Pero me encuentro desvelada otra vez, tratando de encontrar sentido. Intenté con el amor, y fracasé. Intenté ser buena amiga, y fracasé. Intenté ser buena prima, sobrina, tía y fracasé. Busqué respuestas, en libros, creencias, silencios, gritos, pero siempre fue lo mismo. Intenté con el catolicismo, con el budismo, con terapia tradicional y nada encontré. Intenté mantener las esperanzas, pero se fueron desvaneciendo. Las perdí... las perdí cuando me encontré en un hospital sola mirando un celular y nadie a quien llamar, las perdí cuando me dejaron plantada, o me esquivaron como a una plaga. Confié, juro que lo hice, para después ver el brillo del cuchillo que me clavaban. Intenté seguir sueños, ser espontánea, y fracasé. Sé que me dirás que esas fueron enseñanzas de la vida... enseñanzas ¿para qué?  ¿Para llevármelas a la tumba o para la próxima vida?

Creí que tendría más respuestas, pero me vuelvo a refugiar en unos auriculares viejos y mi banda favorita que parece no abandonarme. Nada ha cambiado. Sólo que llevo unas heridas, unos cuantos errores y muchos fracasos encima. ¿Para qué? Y si existe aquel Dios justo que todo lo ve creo que les debe explicaciones a unos cuantos. No soy desagradecida, solo necesito un motivo, una respuesta, una explicación. Vuelvo a mirar un punto fijo tratando de entender, tratando de que algo tenga sentido. Quizás el sentido es que no lo haya. Que todo se esfuma, que nada dura, que todo muere, que todo es impermanente.

Y quizás no esté parada en el mismo lugar, pero te aseguro que mi pregunta persiste ¿PARA QUE? Para que tanto sufrimiento, para que las guerras, para que el cáncer, para que los fracasos, para qué trabajar, para qué estudiar, para qué sonreír?

Bajo un árbol fui a llorar, mirar un punto fijo y hacerme mil preguntas, quizás las mismas que se hizo Siddartha a mi edad. Quizás al final nada he aprendido realmente. Dejar pasar, dejar fluir y no esperar nada. Quizás en esta vida mi enseñanza sea entender el verdadero significado de Anicca.

Como siempre, no entiendo bien que estoy haciendo. Quizás no debo esperar nada de nadie, porque siempre me confundo a las ovejas con lobos feroces. Porque siempre caigo, porque nunca nada sale según lo esperado, y mi vida siempre termina siendo aquella montaña rusa que no puedo bajar. Sé que nunca tendré respuestas, porque las preguntas son demasiado ambiciosas. Que la vida siempre nos encuentre y que te sea leve. Aunque duela, quizás después de todo le encontremos un sentido,  Sincerely yours,

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